Tengo esa canción pegada hace días, la canto a cada rato, en todos lados, no me deja dormir ni pensar tranquila; los franceses son los reyes de las canciones sobre sentimientos. Cantan sobre la vida, canciones simples y llenas de significado, que no cansan nunca y son atemporales. Canciones felices, como la Femme Chocolat, canciones de amor como L'amour, y canciones de esperanza como quelqu' un m'a dit. Me imagino en un café, lloviendo afuera, con una taza de chocolate en frente, viendo como las gotas de agua hacen carrera en e vidrio. Esperando que pase algo, reflexionando sobre la vida, sintiéndome pequeña y pensando que queda mucho por vivir en tan poco tiempo; quelqu'un m'a dit... alguien me dijo, alguien me dijo que me quieres aún, será posible?; son cosas que pasan, no hay nada por debajo, es lo que hay: a veces menos es más, y esta canción, a mi parecer, no tiene segundas intenciones. Refleja exactamente lo que dice, es como es.

On me dit que le destin se moque bien de nous, qu'il ne nous donne rien et qu'il nous promet tout; nada más cierto, pero más adelante dice: Pourtant quelqu'un m'a dit q tu m'aimais encore. La esperanza, esperamos que el destino no sea nuestro dueño, nos apegamos a lo que queremos que sea, creemos las palabras de un desconocido que nos da esperanzas, en la posibilidad.

Las posibilidades, el puede ser, la esperanza es lo que nos mantiene a todos vivos, lo que permite la felicidad; ser ilusos, es un sistema de autoconservación. Si no creyeramos, no tendríamos razon para seguir; si no creyeramos, por ejemplo, en una vida más allá, la muerte sería insoportable. Alguien nos dijo que había un cielo, y que al partir, si éramos buenos, llegaríamos a él. Alguien nos dijo, que si nos comíamos todas las verduras, creceríamos fuertes. Alguien nos dijo que el ratón pérez iba a llegar a buscar el diente debajo de la almohada, y dejaría un premio (cuento aparte, traumatico lo del ratón: la sóla idea de tener un ratón en la almohada era terrible para quien les escribe). Alguien nos dijo que la vida no era fácil, el destino se burla de nosotros, nos hace pensar que la felicidad está al alcance de la mano, pero cuando la estiramos nos damos cuenta que era una ilusión; pero nos hacemos los tontos, miramos a un lado, sacudimos la cabeza y nos convencemos de que aún puede ser, obstinados.

Hay gente sin embargo que no es lo suficientemente obstinada, y se deja derrotar por el destino. Alguien me dijo por ahí que querer es poder, y que cada quien arma su propio futuro, aunque las probabilidades jueguen en contra. Las tragedias no existen si no queremos; el destino no siempre triunfa, a pesar de ser un gigante que nos quiere pisar a cada rato; ser pequeños nos da una ventaja, la de poder esquivar, pasar por debajo, por al lado, la de poder enredarle los cordones al destino para que no pueda seguir persiguiéndonos, y nos deje avanzar tranquilos.